Maridajes para vinos

Cada vino posee un carácter propio según su variedad de uva, aromas, acidez, cuerpo y dulzor. En esta guía descubrirás qué jamones, quesos y otros alimentos combinan mejor con vinos tintos, blancos, rosados y dulces para crear maridajes equilibrados y disfrutar plenamente de cada botella

Vinos tinto, blanco y rosado acompañados de jamón ibérico, quesos curados, pan y uvas.

Vinos tintos: jamón y quesos curados

Los vinos tintos jóvenes o con una crianza breve, especialmente los elaborados con uva Monastrell, combinan muy bien con jamón ibérico, lomo y embutidos curados gracias a su carácter frutal y sus taninos suaves. Los tintos con mayor estructura y crianza acompañan mejor a quesos curados y añejos de oveja, cuyos sabores intensos equilibran la personalidad del vino.

Vinos blancos y rosados: quesos suaves y aperitivos

Los vinos blancos frescos y aromáticos combinan especialmente bien con quesos tiernos, semicurados o conservados en aceite de oliva, ya que su acidez limpia el paladar y equilibra la textura del queso. Los rosados, afrutados y ligeros, son muy versátiles para acompañar jamón, quesos suaves, arroces y distintos aperitivos sin dominar sus sabores.

Vinos dulces: quesos intensos y postres

Los vinos dulces, como el Moscatel o el Monastrell dulce, crean un agradable contraste con quesos intensos, muy curados o azules. También acompañan bien al foie, los postres de frutas y el chocolate. Sírvelos en pequeñas cantidades para que su dulzor complemente el alimento sin ocultar sus matices.

Cómo servir el vino

Sirve los vinos blancos y rosados entre 8 y 10 °C, los tintos jóvenes entre 12 y 14 °C y los tintos con crianza entre 14 y 16 °C. Los vinos dulces se disfrutan mejor ligeramente fríos. No llenes demasiado la copa y presenta los vinos desde los más ligeros hasta los más intensos, dejando los dulces para el final.